martes, 18 de noviembre de 2008

Las Telesitas


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Acá comencé a estudiar en el 2001.
Acá entré a trabajar en 2004.
De acá egresé este año.
Acá es donde todas las mañanas llego para despejar la mente y el alma.
Acá paso los días poniendo lo mejor de mí.
Acá bailo y canto y me divierto.
Acá aprendo cosas nuevas.
Acá almuerzo con mis compañeros.
Este lugar conoce mis ánimos, conoce cómo soy.

Hoy me nombraron “la Telesita” en referencia a una escultura de madera que desde el día que nos mudamos a Achával, allá por marzo, aún busca su lugar donde adornar. Yo no se si porque me vieron cara de adorno o porque me parezco a “la Telesita”, una mujer de no se qué año del 1800 que bailaba atraída por los ecos de la música. “Amaba la música y la danza, se apartaba del grupo de gente y sola bailaba acompañando los compaces de la música. Dando golpes sobre su cantarito bailaba marcando los pasos de la danza".

En esto último no me asemejo, soy media bruta moviendo el cuerpo. Ahora sí, hay una gran diferencia: dicen que “la Telesita” es milagrosa porque, entre otros poderes, tiene el de hacer aparecer lo perdido.

¡¡Cuánto he perdido y desearía hacer aparecer!! Materiales y no tanto.
En este lugar estamos “las Telesitas”.

2 comentarios:

Belén dijo...

Aguanten los bailes de las telesitas!! y cuando ya no estemos seguirán los ecos de nuestros pasos (torpes) bailar al compás de valeria linch!
bs telésforas!

Anónimo dijo...

Ckausas! cara sapallan Bel 'rejsipojckarancu maypish Copperfield cara de moco, utula.

Sonamos! ahora belen quiere ser Copperfield! (en quichua).

Si no aparece que se parezca.

El serbio´s